LA BIBLIA EXPLICADA

6 febrero, 2013

YO REPRENDO A LOS QUE AMO DICE EL SEÑOR DIOS

Filed under: Entretenimiento,libros - religión,Salud y bienestar — eingel1 @ 1:53

Predicar el Evangelio de la verdad, no es cosa de decir cualquier cosa, ya que, por lo que sale de nuestra boca seremos juzgados, el buen predicador también cura enfermos y expulsa demonios según lo que predique, – los demonios son: el egoísmo, la vanidad, la codicia, la violencia etc. – por causas de estos *demonios* la gente se enferman de diversas enfermedades, el maltrato, la discriminación, la descalificación, la indiferencia, etc. – producen enfermedades espirituales a las cuales solo se les puede combatir con Espíritu, todos aquellas personas que han recibidos los dones espirituales deben hacerlo, de lo contrario, lo poco que tengan se les quitará, los dones del Señor, no son condecoraciones para lucirlas, sino para usarlas en beneficio de la comunidad, .. no crean que estas cosas les acarreará beneficios económicos, o el aplauso de la gente, por lo tanto, se debe seguir las enseñanzas de Cristo, ser astutos como las serpientes y sencillos como las palomas

Hebreos 12: 4 – 7, 11 – 15

4 No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado.

Llegar a la sangre en nuestra lucha contra el pecado, significa llegar hasta el Espíritu Santo, y quien lo dice es Pablo el apóstol, está escrito por lo que tuvo que pasar.

5 Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él.

6 Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.

Dice el Señor, *Yo reprendo a los que amo* – y es lógico que así sea, todos cometemos errores, y a veces por imprudencia, cuantos desastres por causa de la imprudencia, entonces, la corrección de Dios es dura cuando corresponde que así sea,

7 Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?

11 Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.

Cuando somos corregidos por Dios, nos duele en el alma, pero después, ocurre algo sorprendente, nos damos cuenta que somos verdaderos hijos de Dios, y que Dios, no permanece indiferente y está pendiente de todo lo que hacemos, como un buen Padre que vigila a su hijo querido.

12 Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas

13 y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.

14 Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

15 Poned cuidado en que nadie se vea privado de la gracia de Dios; en que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe y por ella llegue a contaminarse la comunidad.

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