LA BIBLIA EXPLICADA

2 abril, 2011

EL CIEGO DE NACIMIENTO – UNA CARTA DE JESÚS

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Juan 9: 1 – 41

1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.

Nadie nace sabiendo, y de a poco se nos va abriendo los ojos, y de a poco vamos sabiendo lo que somos, todos somos ciegos de nacimiento.

2 Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?»

No es pecado nacer sin saber nada, desde el principio fue así, hasta que Adán y Eva fueron expulsados del jardín del edén, recién entonces comenzó la evolución intelectual de los seres humanos, cuando comenzaron a ganarse el pan con el sudor de sus “frentes” -( esfuerzo para adquirir conocimiento )

3 Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios.
4 Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.

Mientras tenemos vida en este mundo tenemos también la luz de Dios, Jesús de Nazaret y su Evangelio, y el día que dejamos este mundo, resucitaremos ineludiblemente, tanto los buenos como los malos, los buenos irán a la vida eterna, y los malos para ir a juicio.

5 Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.»

6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego
7 y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.

Sucedió con Adán y Eva. al ser expulsados del jardín del edén, tuvieron que ingeniarse para obtener el alimento diario, vestirse refugiarse de los cambios climáticos, y hacer sus casas, criar a sus hijos y transmitirles sus experiencias, y así, generación tras generación.

8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?»
9 Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.»

Sucedió con el ciego de Jericó, ¿ que quieres que haga contigo ? – quiero ver, quiero saber dijo el ciego, y el ciego recobró la vista por su fe en la palabra de Dios.

10 Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?»
11 El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: “Vete a Siloé y lávate.” Yo fui, me lavé y vi.»

Untar los ojos con barros significa que solo podemos ver la superficie y no lo que hay en lo profundo, lavarse ¿ para que ? – para poder ver más lejos o más profundo. pero, no olvidemos que, es Jesús quien nos debe lavar con su Espíritu y Sabiduría.

12 Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?» El respondió: «No lo sé.»

Dice Jesús, ” el árbol se conoce por sus frutos, un árbol malo no puede dar frutos buenos, y un árbol bueno no puede dar frutos malos” – hacer ver a los ciegos y hacer saber a los que no saben, son frutos buenos que, a su vez darán más frutos buenos, ¿ para que buscaban a Jesús ? – buscaban alimentarse de sus frutos o matarle ? – todos los que buscan alimentarse de sus enseñanzas lo encontrarán sin que lo busquen.

13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego.
14 Porque era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.

Si la misericordia fuese un trabajo remunerativo, no sería misericordia, enseñar o curar en sábado o cualquier día de la semana, si es gratis, es misericordia, pero si no, no lo es, y es que las religiones nada dan gratis. así eran los judiós de antes, no se ahora.

15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.»

Todos los seres humanos tenemos ese “barro” de soberbia, vanidad, egoísmo, codicia, violencia, que, no nos deja ver, deberíamos lavarnos con la ciencia del Espíritu Santo para ver todo lo que debemos ver y además es gratis. Jesús es el Siloé el “enviado” – la fuente de todo conocimiento de Dios, porque es Dios.

16 Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?» Y había disensión entre ellos.

La ley de Dios, la de Moisés, está en función del hombre, para hacer saber al hombre que lo malo se vuelve en contra de los que hacen el mal, el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado.

EL HOMBRE NO FUE CREADO POR DIOS PARA VIVIR CUMPLIENDO LEYES, SINO PARA AMARSE LOS UNOS A LOS OTROS, LOS QUE AMÁN NO NECESITAN LEYES, LOS QUE AMÁN COMO DIOS QUIERE, NO PUEDEN DAÑAR A NADIE, – ASÍ SE VIVE EN EL REINO DE LOS CIELOS.

17 Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» El respondió: «Que es un profeta.»
18 No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista
19 y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?»
20 Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.

De antemano, y como todo les era desconocido, los judíos trataban de desprestigiar a Jesús publicamente, pués, no quería perder “autoridad ” ni el beneficio que les reportaba el serlo.

Este testimonio debería haber servido para creer en Jesús , pero el “barro” de la soberbia, todavía no les permitía ver más allá, y no querían lavarse en en la fuente de Siloé que es Jesús de Nazaret.

21 Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo.»

De hecho, a quien Jesús le abre los ojos y o el entendimiento puede valerse por si mismo, y dar su propio testimonio.

22 Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga.

En aquellos días, dice la Biblia que, había sacerdotes, y escribas que creían en Jesús, pero por temor de ser excluidos de la sinagoga, no se atrevieron a seguirle, – ¿ será que en estos tiempos también suceden estas cosas ?

23 Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.»
24 Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.»
25 Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.»

Excelente respuesta, ya que de haberlo dicho de otra forma, le hubiera costado la vida.
Los que siguen a Jesús son los que dan testimonios de sus propias experiencias, no la de otros, porque todos podemos y debemos vivir con Jesús íntimamente.

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