LA BIBLIA EXPLICADA

28 febrero, 2011

VUÉLVETE AL ALTÍSIMO Y APÁRTATE DE LA INJUSTICIA

Filed under: Sin categoría — eingel1 @ 21:23

Eclesiástico 17
1 De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.
23 Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza.

El hijo pródigo, volvió porque se arrepintió, entró en razón al sufrir las consecuencias de sus propios errores, así fue como conoció el mal y reconoció el bien

25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?

Apartarse de la injusticia es alabar a Dios, – renuncia a la abominación de aquellos que se ponen en el lugar de Dios.

Marcos 10: 17 – 27

17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios.

El mismo Jesús, en su calidad de hombre, no se consideraba bueno, y no mintió, entonces, ¿ que hombre puede considerarse a si mismo como bueno ?

19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.»
20 El, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.»
21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.»

Cumplir con lo que dice la Ley, no me hace bueno, porque si la ley no me obliga, no lo hago, entonces no soy bueno.
Pero si las cosas que dice la Ley, las hago por propia voluntad, comienzo a seguir el camino de la bondad, porque nadie me obliga.

22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

Las riquezas nos atan, nos esclaviza, sin sus riqueza, el hombre se siente desprotegido, sin embargo lo está, y más aún que un pobre.

23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!»
24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios!
25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.»
26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?»

¿ Los pobres ?, no, para los pobres también es imposible pero no está atado a las riquezas, para el pobre es más fácil entender a Jesús, pero si el pobre ambiciona riquezas, ya es rico en su corazón, no es pobre de Espíritu

27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

Dios respeta nuestra libertad, la libertad de elección, la Ley no permite elegir porque no hay perdón en la ley, el que no puede optar no es libre.

Ahora, tenemos opciones, podemos optar en hacer nuestra propia voluntad como lo hizo el hijo pródigo, o podemos optar en seguir a Jesús y sus enseñanzas hasta la plena libertad. ya que el pecado nos esclaviza con una falsa libertad.

Dios no me castiga, – me castiga mis propios errores o pecados.- Los bienes terrenales lo perderán quienes lo posean, los bienes espirituales son eternos y mejores que todo el oro del mundo.

28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe;
Es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor.

La salud no esta en las riquezas como tampoco la vida, – la vida buena es eterna está en el Espíritu, el Espíritu y el alma del hombre se unen para formar un solo cuerpo. Ya no son dos sino uno solo.

Salmo 31

Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño.

Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado.

Por eso, en el momento de la angustia, que todo fiel te invoque, y no lo alcanzarán las grandes aguas, aunque éstas se desborden.

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