LA BIBLIA EXPLICADA

9 noviembre, 2010

EL DIOS DESCONOCIDO POR LAS RELIGIONES CRISTIANAS JUDÍAS Y MUSULMANAS

Filed under: Sin categoría — eingel1 @ 22:33

Segundo libro de los Reyes

Analicemos las actitudes de los protagonistas de este relato Bíblico y luego, saquen sus propias conclusiones para poder conocer un poco más los principios de Dios que no se basan en la religiosidad sino en las actitudes personales de respeto y misericordia por Dios y por el prójimo

Naamán Jefe del ejército de Arám

Tenía lepra, – no obstante su alto rango, acepto humildemente la recomendación de una niña judía

El rey de Arám

Como rey, no escatimó esfuerzo para apoyar y estimular a su primado Naamán, también su humildad de rogar al rey de los judíos por medio de una carta solicitando la curación de Naamán

La niña judía cautiva al servicio de la mujer de Naamán

La niña, sin rencor, recomendó al profeta Eliseo como la persona que podía curar la lepra de Naamán

La mujer de Naamán

Esta mujer, evidentemente no obstante su alta posición social, era también humilde, le brindaba a su criada gran confianza a pesar de ser una niña judía,,la niña podía expresarse abiertamente

El rey de Israel

Un siervo de Dios ( supuestamente ), carente de toda humildad y misericordia, y con una fuerte tendencia a la violencia, con una reacción lejos del sentido común.

Eliseo profeta de Dios

Eliseo, como Dios manda, no hace acepción de personas no toma en cuenta el rango de nadie, sencillamente actúa como debe, con total naturalidad le dice a Naamán lo que debe hacer para curarse de su lepra, pero Naamán lo entiende mal, y nuevamente se destaca su humildad, acepta la recomendación de sus sirvientes para que haga lo que dijo el profeta Eliseo, una vez curado, Naamán vuelve para agradecer según la costumbre de los ricos y poderosos, pero, Eliseo el profeta se niega terminantemente a recibir regalo y obsequios de Naamán, Eliseo sabe que, Dios lo da todo gratis, y gratis lo tiene que dar, porque de este modo es como se glorifica a Dios y a Jesús de Nazaret. Eliseo habitaba en Samaría.

Capítulo 5

La curación de Naamán

1 Naamán, general del ejército del rey de Aram, era un hombre prestigioso y altamente estimado por su señor, porque gracias a él, el Señor había dado la victoria a Aram. Pero este hombre, guerrero valeroso, padecía de una enfermedad en la piel.

2 En una de sus incursiones, los arameos se habían llevado cautiva del país de Israel a una niña, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamán.

3 Ella dijo entonces a su patrona: «¡Ojalá mi señor se presentara ante el profeta que está en Samaría! Seguramente, él lo libraría de su enfermedad».

4 Naamán fue y le contó a su señor: «La niña del país de Israel ha dicho esto y esto».

5 El rey de Aram respondió: «Está bien, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel». Naamán partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala,

6 y presentó al rey de Israel la carta que decía: «Al mismo tiempo que te llega esta carta, te envío a Naamán, mi servidor, para que lo libres de su enfermedad».

7 Apenas el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras y dijo: «¿Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su enfermedad? Fíjense bien y verán que él está buscando un pretexto contra mí».

8 Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, mandó a decir al rey: «¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que él venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel».

9 Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo.

10 Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio».

11 Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: «Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y curaría al enfermo de la piel.

12 ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?». Y dando media vuelta, se fue muy enojado.

13 Pero sus servidores se acercaron para decirle: «Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías dicho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!».

14 Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio.

15 Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: «Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor».

16 Pero Eliseo replicó: «Por la vida del Señor, a quien sirvo, no aceptaré nada». Naamán le insistió para que aceptara, pero él se negó.

17 Naamán dijo entonces: «De acuerdo; pero permite al menos que le den a tu servidor un poco de esta tierra, la carga de dos mulas, porque tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses, fuera del Señor.

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