LA BIBLIA EXPLICADA

16 septiembre, 2010

LA RELACIÓN ENTRE EL PERDÓN Y EL AMOR

Filed under: Sin categoría — eingel1 @ 0:14

Lucas  7: 36 – 50

36 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.

37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume,

Una pecadora pública es una prostituta, pero no es el peor de los pecados y además, todos somos pecadores, – el perfume de alabastro era supuestamente su caballo de batalla, pero la mujer decidió usarlo de un modo diferente a lo habitual.

38 y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.

Cualquier persona puede llegar a despreciarse a si mismo, de pronto se da cuenta de su miserable vida y desea cambiar pero, ¿ a quien va ha recurrir si todos la conocen y saben lo que es. quien le prestará ayuda ? – ¿ quien la convertirá en una nueva mujer ?

39 Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»

Cuando un pecador se arrepiente de su mala conducta comienza a respetarse a si mismo, porque, quien no se respeta a si mismo, tampoco puede respetar a los demás, empezar por amarse a uno mismo como se debe amar al prójimo

40 Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» El dijo: «Di, maestro.»

41 Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.

42 Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»

43 Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» El le dijo: «Has juzgado bien»,

44 y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.

45 No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies.

46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.

47 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»

La mujer, pecadora pública, pidió perdón de una manera genuina sin fingimiento, tal como está escrito, así, de este modo comenzó a respetarse a si misma, a amarse a si misma, y a respetar y amar a su prójimo.

48 Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»

49 Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»

Nosotros también podemos y debemos perdonar dando la ayuda según lo que es requerido, porque, tanto el pedir perdón como el perdonar, son productos de la fe y se traduce en actitudes.

50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: