LA BIBLIA EXPLICADA

25 junio, 2010

EL LEPROSO

Filed under: Sin categoría — eingel1 @ 21:04

Mateo  8: 1 – 4

1
Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre.

Jesús ya
bajó de la cruz, hace 2.000 años que resucitó, pero nosotros
los cristianos, todavía estamos esperando su regreso de arriba del
monte, y si seguimos esperando al que ya está con nosotros, la espera
será interminable, – si creemos que Jesús está lejos de nosotros,
entonces lo estará, – no lo podemos ver pero si lo podemos sentir, y
sentir dentro de nuestro propio cuerpo y así está escrito y así sucede.

Ahora bien,
Jesús dice: " yo vine a salvar lo que estaba perdido, ¿ que significa
estas palabras? – que significa estar perdido ? y porque ?

No estoy
hablando de algunas personas, sino de todo el mundo en la actualidad, –
si no sabemos adonde vamos es porque estamos perdidos, sino sabemos lo
que hacemos estamos perdidos, – pero en nuestra soberbia,creemos saber,
y solamente cuando sufrimos las desastrosas consecuencias de lo que
hacemos, nos damos cuentas de nuestro error. ylo empeoramos aún más,
cuando decimos que es un castigo de Dios, en lugar de reconocer que
nuestros males provienen de nuestra soberbia, de nuestros falsos
conceptos o de nuestras malas y perversas actitudes.

La Biblia
está llenas de ejemplos, El éxodo del pueblo de israel  liberado de la
esclavitud, – durante su caminar por esas tierras áridas se rebelaron
contra Dios que los estaba enseñando, no con palabras sino en la misma
dureza de la vida, esa rebelión provenía de la soberbia de creer o
suponer que es mejor la comodidad de una esclavitud alienante,que el
esfuerzo que significa lograr la liberación, – la libertad es algo
absoluto, no existe la libertad a medias, o se es plenamente libreo se
es esclavo de lo que sea. de nuestra soberbia, del poder, de la riqueza
y de los hombres, y estas cosas es lo que nos enseña Dios en esta vida.

Cuando acumulamos
riquezas y poder, aumenta nuestra soberbia y nos jactamos sin saber que
estamos despertando la envidia de otros más fuerte, en soberbia, poder y
riqueza, es decir que no sabemos lo que estamos haciendo. – Por estas
causas, el pueblo judío fue y es odiado por sus enemigos ancestrales, y
en la antigüedad, fueron llevados cautivos como esclavos de los
babilonios, y durante mucho tiempo, – solamente los profetas se daban
cuenta que esa calamidad no era un castigo de Dios sino producto de la
mala conducta que tenían por haberse apartado de las enseñanzas de Dios
y de las experiencias de sus antepasados.

Y hasta el día de hoy,
el pueblo elegido y siempre lo será, vive como esclavo, vivir con un
fusil en el hombro no es vida. pero también el resto del mundo vivimos
de igual manera, los hombres ricos, viven en lugares exclusivos con
guardias de seguridad y el lugar está alambrado como protección contra
los intrusos, – pero de nada les sirve, y peor aún porque se ponen en
evidencia, como tampoco sirvió de nada las murallas de Jerusalén contra
los babilonios, ya que por soberbia se apartaron de la protección de
Dios, y esta falta de la protección de Dios, es porque nosotros lo
abandonamos, como lo hemos hecho hasta el día de hoy.

Después de
Cristo ya no tenemos excusas, pero igualmente estamos perdidos,
-hipocritamente y de manera absurda decimos que somos una iglesia
"santa y pecadora" – lo santo no puede convivir con el pecado, de la
misma manera que el aceite no se mescla con el agua, y Jesús dice,
"Sed perfectos como nuestro Padre del Cielo es perfecto" – debemos
luchar sin claudicar por la verdad que nos hace libres, porque
estamos atravesando el desierto, el mismo que atravesaron el pueblo
elegido.

2
En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.»

En nuestra
lucha por conocer y divulgar la verdad, debemos pedir a Dios que nos
limpie de la lepra espiritual tal como lo hizo el leproso, no se puede
ser santo y pecador al mismo tiempo,  soy pecador pero quiero ser santo,
esta es la cuestión.

3
El extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra.

Y así será la respuesta de Dios, quedaremos limpio si buscamos la verdad y la predicamos.

4
Y Jesús
le dice: «Mira, no se los digas a nadie, sino vete, muéstrate
al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que
les sirva de testimonio.

Jesús no se atribuye el milagro que
Dios le concedió al leproso, sino que se sacrificó para que así sea. –
en Jesús no habita la soberbia, tampoco debería habitar en nosotros,
es nuestro esfuerzo.

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